Ya estaba calendarizada una visita al grupo ‘Alegría de vivir’ de amor y servicio de 4° y 5° paso, ubicado en el bello pacífico mexicano. También fui invitado.
La experiencia comenzó el pasado jueves 1 de octubre. Quedamos de vernos a las 17:00hrs en Garibaldi, centro histórico de la ciudad de México, que es donde se encuentra la casa hogar ‘Renacer’. Después de diez horas de carretera, interrumpidas sólo por una cena en Morelia , llegamos al hotel que nos recibió durante estos tres días.
¿Y luego?, ¿qué sigue?. Sin dirigirme a nadie en particular, pregunté al grupo. ‘No te preocupes, duérmete un rato y descansa; que a las 9 tenemos que estar en la casa del cuarto y quinto paso”, respondió Rubén.
Entre saludos, abrazos y presentaciones, nos recibieron con un abundante desayuno. Se nos pone al tanto de los festejos, los eventos y también de las tareas a realizar por parte nuestra, el grupo de oración que viene de México D. F.
Al término de los matinales alimentos, casi se nos ordena ir a la playa, divertirnos un rato, descansar y prepararnos muy bien para la dura jornada que iniciará por la tarde/noche.
LA PRIMERA:
Oración con el grupo de niños y adolescentes (Alanteen).
Al igual que el resto del equipo, yo no había tenido una experiencia de oración con niños.
El trabajo con los niños trajo sorpresa tras sorpresa. No ha sido necesario explicar tanto en qué consisten las dos horas de oración que queríamos que nos compartieran. Entendieron fácil y rápido y nos acoplamos muy bien en la dinámica. Los gritos, aplausos, bailes, silbidos y brincos fluyeron de forma sencilla y espontanea.
Después hay un momento en la oración que nos ayuda a la interiorización; nos lleva a la contemplación y a la experiencia de diálogo personal con Jesús. “estás frente
Cuando el corazón es tierno, primero comparte y pide por los demás, antes que por sí mismo.
SEGUNDA ACTIVIDAD.
Un filósofo moderno concluye una argumentación con una idea que más o menos expresa así:
‘Maldita la sociedad que arroja a sus plazas y calles a lo mejor de sí misma, a su futuro; bota al desamparo a sus niños’. Creo que lo mismo vale para los ancianos, para nuestros abuelos.
El sábado por la mañana, nos llevaron a la casa “las manos de Dios, casa de María Auxiliadora”. Asilo para ancianos. Ahí compartimos nuestra oración.
Bendita la sociedad que hace germinar y brotar héroes anónimos.
Profesionistas de la salud que comparten su tiempo y sus conocimientos de forma desinteresada con personas que al paso de los años y de los días ya resultan un estorbo para sus familias.
Bendita sociedad que ve a varios jóvenes voluntarios dedicando su fin de semana a la casa de ‘los viejitos’. “sí padrino, ahorita estamos pintando la fachada. La semana pasada nos tocó tapar goteras de ese techo”.
Jóvenes que con mucho cuidado bañan, rasuran, ayudan a vestir con ropa limpia al abuelito que ilusionado por que es día de visita espera a su hija, a sus nietos. “tiene como seis meses que nadie lo viene a visitar”.
En este lugar y con esta gente, adquiere otro sentido “hacer juntos la oración que Jesús mismo nos enseñó…”.
Por lo pronto, en los próximos cinco días, en mi oración no volveré a preguntarle a Jesús: “Maestro, ¿dónde vives?...
















