viernes, febrero 06, 2009

Así en la Tierra como el Cielo


En días pasados pensaba mucho en esta película que hace como unos cuatro o cinco años fue nominada a los Oscares como mejor película extranjera ya que veo varios rasgos de la comunidad reflejada en ésta, ya que el protagonista inicia por hacer un coro pero al principio hay varios roces entre los que forman parte del mismo, por que son diferentes, y comienzan a manifestar sus emociones de lo que sufren, de lo que les molesta y al final comienzan por conocerse y que hay mas en el fondo de cada uno, y así empiezan a tener una mejor convivencia, haciendo comunidad y logrando cantar como coro, cada uno con su tipo de voz, con sus límites pero contagiando a otros para que se unan a la de ellos.

Y esto es lo que ha sucedido en la comunidad se ha tenido roces, se explota, pero se va conociendo al otro a aceptarlo y tolerarlo, aunque es difícil ya que cada uno tiene diferente proceso.

¿Y a que viene todo esto? A que el domingo pasado me toco predicar, y al leer las lecturas, lo que mas nos llamó la atención al preparar la homilía fue el Evangelio de San Marcos 1, 21-28, cuando Jesús va al sinagoga y al entrar un hombre que estaba poseído por un espíritu inmundo, que le grita -¿Qué quieres de nosotros Jesús de Nazareth? ¿Has venido para acabar con nosotros? - Aquí leemos que es un hombre pero pregunta por él y otros "nosotros" . ¿A quién representaba este hombre que esta en la sinagoga? A los escribas, fariseos, en los templos los sacerdotes. Y esto nos puso a pensar de que en la sinagoga, iglesia y/o comunidad hay personas que están poseídas por este espíritu inmundo. Y nos atrevimos a decir que es el Diablo (Diabolo).

Y en la actualidad podemos hablar de obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas, laicos y laicas que esta dentro de una comunidad y que están poseídas por este espíritu, y que tienen divido el corazón como nos dicen en la segunda lectura de San Pablo a los Corintios, ya que no se preocupan de las cosas del Señor y como agradarle. Y sabemos que el Señor está en cada uno de nosotros, y que me debo preocupar por el hermano, el prójimo. Y cuantas veces hacemos lo contrario , muchas veces nos casamos con ideas como de que yo soy el único que tiene la verdad, que por que tengo estudios soy diferente y me hace superior al otro, y que sobre esa verdad es el punto de referencia para juzgar a los demás sin importarle los sentimientos de la otra persona y que la podemos herir y alejarla de la misma comunidad, cuando nos dice el Evangelio que Jesús no vino a juzgar si no para dar vida y vida en abundancia, y nosotros con nuestras actitudes provocamos muerte en los otros.

Y precisamente en esta película refleja eso, cuando el pastor predica algo y no es coherente con con lo que predica. Le dice a su mujer que ya no la toca por que el ya esta dedicado a Dios, no se preocupa por lo que pueda sentir ella y la forma de agradarle como esposo. Y ya no tiene relaciones con ella, pero sin embargo ella encuentra en su armario revistas pornográficas que él tiene escondidas para masturbarse, siendo egoísta, teniendo placer él solo.

Y es para reflexionar de como estoy siendo dentro de mi comunidad, si soy Diábolo el que separa o divide, o si soy Símbolo lo que une. En la película quién estaba poseído por el espíritu inmundo era el pastor, y quién fue símbolo fue el director del coro que unió a la comunidad.

Por lo regular lo que hace dividir a una comunidad, de acuerdo a nuestra experiencia dentro de la comunidad u otras en las que hemos compartido, son el poder, el protagonismo y el dinero. Muchas veces con el protagonismo se quiere uno lucir al dar una predicacción, al catequizar, al dar una plática cuando lo que debe de lucir es la presencia de Dios en la persona. El dinero ya que se empieza a juzgar que tal persona dio poco, no dio, y que uno dio bastante y no se pone a pensar en que situación esta la otra, y cuando uno da cree tener el poder de mandar y que se hagan las cosas a su manera, y hay que tomar en cuenta que todo lo que se de, se de con discreción y humildad.

También pensamos en la corrección fraterna, que hay que hacerla primero con discreción, que si alguien me ofende platicarlo con esa persona, que si no hay cambio, pedirle a otro de la comunidad que considere que será oído por el otro, ya si no hay solución sera exponerlo ante la comunidad. Pero muchas veces hacemos al revés, comenzamos por decirlo enfrente de la comunidad y hacemos comentarios que avergüenzan al otro. Pero también que hay que estar abierto a la corrección por pensamos que somos perfectos, y en realidad no, somos perfectibles y que el otro puede ser un profeta (la presencia de Dios) para evidenciar lo mal que hacemos.

Espero que con esto que comparto, reflexionemos si tenemos divido el corazón, que decimos cosas de Dios, pero que no reflejamos esa presencia de Dios en nosotros, que si somos Diábolo o Símbolo. Esperando unirnos a una sola voz

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