Permitamos que Jesús entre triunfante a nuestros corazones, reconociendo que no es fácil seguir su camino. Él sabía muy bien que la entrada a Jerusalén no iba a ser algo bueno, porque lo llevaría a la muerte, pero que no queda ahí su misión, sino continua con la resurrección. Que está semana nos lleve a reflexionar sobre nuestro seguimiento de Jesús
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